Mediacenter « »

Ingresa | Inscríbete

| Cerrar sesión

  1. Agrandar
  2. Agrandar
  3. Imprimir Imprimir

Google en NY

Por: José Manuel Simián, desde Nueva York

Son 750 personas repartidas en 28.000 m2 de un antiguo edificio en Manhattan. Eso es Google New York. Allí se han creado productos tan notables como el Google Maps y las hojas de cálculo en línea. Pura creatividad en medio de computadores, patinetas, clases de yoga y puertas que se convierten en pizarrones.

En el principio. Al cruzar la puerta de vidrio que separa la realidad de las oficinas de Google, alguien parece volar sobre la alfombra. Es un tipo de unos 30 años vestido como universitario que procede a estacionar en una ranura plástica la patineta sobre la que se desplazaba. Me mira brevemente y luego atraviesa la puerta hacia Manhattan. Pero algo en su expresión me dice que ha visto cosas que no imagino ni puedo comprender: él es un googler.

Génesis. Google, la compañía más exitosa e influyente de nuestros apocalípticos tiempos, la que opera milagros tanto en el mundo intangible de internet como en el templo de los mercados (US$1.640 millones de ganancias en el último trimestre), recibió su soplo de vida en 1997 en la Universidad de Stanford. El año anterior, los doctorandos Sergey Brin y Larry Page se habían dado cuenta que los buscadores de internet existentes no tenían una jerarquía para ordenar los resultados de búsqueda: eran tan ineficientes, que muchas veces ni siquiera eran capaces de "encontrarse" a sí mismos. Su primera revelación fue desarrollar un algoritmo (PageRank) que listara las páginas encontradas en base a criterios como el número e importancia de los sitios que apuntaban a ellas. Y la luz se hizo.

(Google, el nombre que quedaría para los libros -originalmente, el buscador se llamaba BackRub-, les fue revelado por accidente: Page quiso decir "googol", la gigantesca cantidad de un 10 seguido por 100 ceros, alegoría de la información que pretendía organizar, pero lo escribió mal).

Al darse cuenta que habían descubierto un orden posible para el caos de internet, Brin y Page pensaron en vender su buscador por una buena suma y continuar con sus estudios. Pero las compañías que por entonces reinaban en la red (AltaVista, Yahoo!) no tuvieron fe.

Sus obras. Google, el buscador todopoderoso. Google, propietaria de YouTube, sitio donde se permiten todo tipo de visiones. Google, multiplicadora de productos gratuitos como Gmail, Google Docs y el navegador Google Chrome. Google News, agregadora de buenas nuevas. Google Earth, el programa que nos deja volar por el planeta como ángeles. Google Maps, que nos muestra el camino y nos permite navegar por ciudades a distancia. Google Translate, el programa que habla en 50 lenguas. La lista, que ya parece interminable, sigue proyectándose hacia el infinito.

Todo está pensado para estimular la creatividad y la comunicación. Los paneles que separan los cubículos permiten lanzar preguntas a viva voz. Las salas de reuniones están equipadas con todos los utensilios básicos para trabajar sin tener que pararse (lápiz, papel, Post-its).

Los diez mandamientos. La mayoría de los escritos apuntan a uno solo -su Regla de Oro-, acuñado por uno de los empleados de la compañía y luego revelado a los potenciales accionistas: "No serás malvado". Se refiere a una filosofía empresarial: no engañarás a nadie para generar réditos; no manipularás la información. Pero Brin y Page escribieron "diez cosas que sabemos verdaderas". Así, a la piedra angular agregan máximas como "se puede ser serio sin ocupar traje", "es mejor hacer una sola cosa muy, pero muy bien" y "muy bueno no es lo suficientemente bueno". Es decir, haz el bien, apunta al cielo y despéinate en el camino.

El exégeta. Jeff Jarvis, gurú de los nuevos medios, vio lo que hizo Google y le pareció bueno. Entonces tuvo una visión: subvertir la máxima de los cristianos estadounidenses para resolver dilemas diarios (¿Qué haría Jesús?) y escribir un libro resumiendo su credo para los tiempos que vivimos: "¿Qué haría Google?".

Éxodo. El neozelandés Craig Nevill-Manning, actual director de Ingeniería de Google New York, dejó su trabajo de profesor en la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey, para unirse a Google en el 2000. "Pero no estaba muy entusiasmado con California, la verdad", dice sobre trabajar en Googleplex, el gigantesco cuartel general de la compañía en Mountain View. Hasta entonces, la empresa tenía oficinas en otros lugares, pero ninguna con centro de ingeniería. "Tras un par de años, comencé a impulsar la idea de volver a la costa este, y en 2003 me dijeron que viera si podía contratar unos 15 ingenieros en Nueva York". Hoy son unos 750, parte de los cerca de 1.500 empleados de la filial. Para 2005 mudaron sus operaciones al 111 de la Octava Avenida, un edificio que abarca el equivalente a dos canchas de fútbol. En él, la compañía arrienda más de 28.000 m2.

1 | 2 | Siguiente »

Comenta

Quedan 500 caracteres

¿Quieres debatir?
Ingresa aquí. Sí no tiene cuenta aún, registrate.

Las opiniones vertidas aquí representan el pensamiento de quienes las emiten y no necesariamente representan la opinión de Qué Pasa.

¿Quieres comentar? Inscríbete, es gratis. Si ya eres miembro, Ingresa.

No hay comentarios en este momento

Los datos entregados son de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Los comentarios enviados están sujetos a los criterios editoriales de Qué Pasa.

Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.