Por: Antonio Díaz Oliva
Es la nueva apuesta de Alfaguara y hace unos meses fue fichado por el agente literario Guillermo Schavelzon. El escritor argentino-estadounidense Mike Wilson se apronta a lanzar "Zombie", una novela apocalíptica en la que arrasa con un barrio parecido a La Dehesa. Un libro con referentes tan diversos como los que hay tras la híbrida biografía de este extraño escritor.
Era la confirmación que le faltaba. A comienzo del 2009, Mike Wilson (36) se subió a un auto. Se dirigía hacia el sector alto de Santiago. Su misión: constatar que la novela que ya iba camino a terminar tenía coherencia con la realidad. Que la historia que sucedía en un barrio de nombre La Avellana -el cual es destruido luego de la caída de varias bombas nucleares- no era una intriga salida completamente de su imaginación.
La teoría de Wilson, claro, se confirmó rápidamente. Ahí, frente a sus ojos, en medio de La Dehesa, vio varias casas que parecían haber sido fabricadas en serie, similares a las que había imaginado para su nuevo libro. Para Mike Wilson, esos barrios no eran como los suburbios de su ciudad natal, en Saint Louis, Misuri. No. Eran casas que más bien parecían extraídas de alguna película. "Como una burbuja trasplantada del celuloide. El tipo de paisajes de los suburbios que Spielberg muestra en Encuentros cercanos del tercer tipo o E.T.", dice.
Todos esos lugares, también, distan bastante del Chile al que llegó a fines de los 70, cuando tenía apenas tres años. Un país bajo dictadura, al cual su padre (cartógrafo de profesión y estadounidense de nacionalidad) fue enviado por el gobierno norteamericano. Y donde, durante los cuatro años que estuvo, acumuló sus primeros recuerdos de infancia. El mismo país al cual decidió volver después de haber terminado sus estudios de literatura en la Universidad de Cornell, en el 2005. Lo cierto es que desde ese regreso, varias cosas han sucedido en la vida de este escritor argentino-estadounidense. En esos cinco años Mike Wilson Reginato: (1) empezó a trabajar como profesor de Literatura Inglesa en la Universidad Católica; (2) fue padre de dos hijos (esta novela está dedicada a uno de ellos: Sabrina); (3) el 2008 publicó El Púgil, una novela ambientada en un Buenos Aires extraño, sobre un tipo traumado después de haber peleado en las Malvinas que deviene en boxeador fracasado; (4) fue fichado por el reconocido agente literario Guillermo Schavelzon, el mismo día que se aprontaba a firmar el contrato para publicar Zombie. Una novela que lanza la próxima semana y que, por lo demás, lo tiene como una de las nuevas apuestas de la editorial Alfaguara.

Sucede cuando Mike Wilson saca algo de su escritorio. "Mira", dice y muestra una caja con mate. Lo raro, claro, no es el mate. Lo curioso es que Mike diga "mira" y no "mirá". La explicación: pese a que Wilson es mitad argentino (su madre es trasandina), a que cursó gran parte de la enseñanza básica y toda la media en Buenos Aires, poco se le nota. Lo mismo sucede, en todo caso, con su lado gringo, que si bien es detectable por un leve acento, no es demasiado evidente. De esa manera, algo ardua es la tarea de situar a Mike dentro del mapa de la narrativa actual latinoamericana (¿Argentina?, ¿Chile?, ¿Estados Unidos?). Ése es el tipo de problemática que, por ejemplo, tuvo el mexicano Jorge Volpi cuando lo puso en su reciente libro de ensayos El insomnio de Bolívar y, de pasada, lo describió así: "Mike Wilson produce textos extraños e inclasificables que escapan del severo realismo -a veces naturalismo o costumbrismo- que prevaleció en nuestras letras en la última década".
"Mi infancia fue como una suerte de tour de las dictaduras. Chile, Paraguay y Argentina eran espacios raros. Si uno era de afuera, costaba mucho sentirse en confianza con los demás".
Pero antes de desembarcar en Buenos Aires, su padre fue enviado también a Paraguay. "Curiosamente mi infancia fue como una suerte de tour de las dictaduras", bromea. Y luego agrega: "Chile, Paraguay y Argentina eran espacios raros. En Paraguay había un ambiente opresivo y un hermetismo que se sentía en todas partes. Si uno era de afuera, costaba mucho sentirse en confianza con los demás". Y si un costado familiar de Wilson está en Estados Unidos, el otro se halla en Mar del Plata. Ahí es donde su abuelo materno -en un ambiente que podría entrar en la ficción de Ricardo Piglia- trabajaba como mánager de un cine. Ésos son los dos mundos por los que Mike Wilson circula y que compartió con cuatro hermanos que, actualmente, viven en Estados Unidos. El mayor es un camionero que constantemente recorre Estados Unidos.
-¿Y te has ido de viaje con tu hermano camionero?
- Sí. La última vez fue hace como diez años atrás. Es cansador estar en la carretera día y noche. Es un tremendo trabajo. Lo interesante, eso sí, es conocer el Estados Unidos de verdad y no el de fachada. Y de hecho, la otra novela que escribí, que hasta ahora se llama Rockabilly, está dedicada a mis hermanos. Por alguna razón la idea de estar divagando en un territorio medio híbrido, en una suerte de nowhere, siempre estuvo persiguiéndome mientras la escribía.
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